Título original: Cold Comfort Farm
Traducción: José C. Vales
Imagen de cubierta: "Lópulo de Cereza" (1839). Bilder Buche
357 páginas
Tapa blanda: 22,76 €
ISBN: 978-84-937601-3-7
19ª edición, noviembre de 2012
"Si se dan varios planes distintos y hay un cierto peligro de que unos interfieran en la buena marcha de los otros y finalmente se echen todos a perder, entonces el entretenimiento es incluso más ameno". Esta podría ser la filosofía de Flora, la protagonista de esta novela de Stella Gibbons.
Flora, la hija de Robert Poste, se ha quedado huérfana con diecinueve años y, aunque ha vivido siempre con una posición más que holgada, descubre que su padre estaba cargado de deudas y que con la renta que le queda no podrá vivir como hasta ahora. Su mejor amiga, que la acoge en su casa, la anima a que se ponga a trabajar, pero eso no entra ni mucho menos en los planes de nuestra protagonista. Y ya que los convencionalismos sociales no ven con buenos ojos que se viva a costa de las amistades y sí de los familiares, Flora busca entre éstos quiénes podrán hacerse cargo de ella.
Puesto que todos ellos ponen excusas, Flora se ve obligada a irse a vivir con los Starkadder, la última de las opciones, los únicos que aceptaron acogerla. Los Starkadder son unos rústicos asilvestrados que habitan la bucólica granja de Cold Comfort Farm, en plena Inglaterra profunda. Una vez allí, Flora tendrá ocasión de intimar con toda una galería de extraños y taciturnos personajes a los que pretenderá arreglar la vida.
En "La hija de Robert Poste", el ingenio de Stella Gibbons sirve para retratar la ingenuidad de la gente de su tiempo, caricaturizando a una sociedad muy superficial. Una fórmula que ha supuesto un éxito de ventas a lo largo de las décadas, así como su adaptación al cine y a la televisión.
Mención especial merece la complicada, esforzada e impecable labor de José C. Vales, que nos traduce de manera muy eficaz una obra compuesta por diálogos cargados de juegos de palabras, dobles sentidos, expresiones dialectales de Sussex, alusiones a personajes de la época, críticas burlonas y ácidas más o menos subliminales, que solo en la lengua original podrían apreciarse y valorarse en su totalidad pero que gracias a la traducción de José C. Vales podemos disfrutar en español.
Una novela que nos puede hacer pasar unos momentos muy divertidos si somos capaces de no empatizar con la protagonista, la exasperante niña bien hija de Poste.
Otras cubiertas de La hija de Robert Poste
En "La hija de Robert Poste", el ingenio de Stella Gibbons sirve para retratar la ingenuidad de la gente de su tiempo, caricaturizando a una sociedad muy superficial. Una fórmula que ha supuesto un éxito de ventas a lo largo de las décadas, así como su adaptación al cine y a la televisión.
Mención especial merece la complicada, esforzada e impecable labor de José C. Vales, que nos traduce de manera muy eficaz una obra compuesta por diálogos cargados de juegos de palabras, dobles sentidos, expresiones dialectales de Sussex, alusiones a personajes de la época, críticas burlonas y ácidas más o menos subliminales, que solo en la lengua original podrían apreciarse y valorarse en su totalidad pero que gracias a la traducción de José C. Vales podemos disfrutar en español.
Una novela que nos puede hacer pasar unos momentos muy divertidos si somos capaces de no empatizar con la protagonista, la exasperante niña bien hija de Poste.
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